21 de agosto de 2026 · Mantenimiento de webs
¿Cuánto cuesta mantener una web al año?
¿Cuánto cuesta mantener una web al año? Qué incluye el mantenimiento de una página web, qué se cobra aparte y cómo evitar pagar de más. Propuesta gratuita.
"La web ya está publicada, ¿y ahora qué?" Es la pregunta que casi nadie hace antes de comprar y la que más sorpresas trae después. Una web no es un mueble: no se compra y se olvida. Necesita un mantenimiento regular, igual que el coche o la caldera.
La buena noticia es que mantener una web es mucho más barato y sencillo de lo que parece. La mala: hay quien lo cobra como si fuera un servicio premium. Aquí va lo que cuesta de verdad, qué debe incluir y cómo saber si lo que te ofrecen es razonable.
Qué incluye el mantenimiento (de verdad)
Cuando un profesional te habla de "mantenimiento web", esto es lo que debería haber dentro:
- Actualizaciones de seguridad. El software sobre el que corre tu web se actualiza cada pocas semanas. Si no se hace, tu web acaba siendo un portillo abierto para ataques, y un problema de seguridad puede tumbar el negocio un lunes cualquiera.
- Copias de seguridad. Si algo se rompe o alguien borra una página por accidente, la copia te devuelve la web en minutos. Sin ella, se rehace el trabajo.
- Vigilancia y corrección de errores. Enlaces que dejan de funcionar, formularios que dejan de enviar, textos que se ven mal en el móvil. Se detecta y se arregla, no se espera a que el cliente se queje.
- Cambios pequeños de contenido. Cambiar un precio, actualizar el horario, subir una foto nueva, modificar un teléfono. Es lo que más se usa de todo el mantenimiento: en un negocio, los datos cambian cada pocos meses.
- Renovación de dominio y correo. Tu dominio y tu correo profesional se renuevan cada año. Un buen mantenimiento se ocupa de que no caduquen, porque un dominio caducado tumba la web y el correo, y recuperarlo es un dolor de cabeza.
- Revisión de rendimiento. Que la web cargue rápido, que esté correctamente indexada en Google, que las páginas se abran sin fallos.
Qué no suele incluir
Es tan importante saber esto: muchos problemas de facturas vienen de no haber preguntado qué hay fuera del mantenimiento.
- Cambiar el diseño o la estructura de una página (eso es un proyecto de rediseño).
- Fotos profesionales o sesiones de fotos nuevas.
- Redactar textos, por ejemplo para una sección nueva.
- Publicidad o campañas de Google.
- Funciones nuevas: un sistema de reservas, una tienda, un catálogo.
Ninguno de estos puntos es un engaño: son trabajos distintos. Pero pregúntalo antes, no cuando llegue la factura.
Cuánto cuesta al año
Los rangos del mercado son amplios porque el precio depende de tu web: no es lo mismo una web de cinco páginas que un catálogo con cientos de productos. Como orientación, un mantenimiento básico de una web de negocio tipo "presentación" suele moverse en decenas de euros al mes (planes anuales que rondan desde el equivalente a un par de cafés por semana hasta una cifra algo mayor para webs con más funciones). Hay planes que se pagan por adelantado en año y otros mensualmente.
Lo que importa no es el número: es que sepas qué estás pagando. Antes de firmar, pregunta estas cinco cosas:
- ¿Cuántos cambios de contenido incluye al mes? (y si los cambios extra se facturan aparte)
- ¿Quién responde si la web se cae un sábado? ¿Cuánto tarda?
- ¿Están incluidos el dominio y el correo, o se cobran a parte a precio de coste?
- ¿Hay permanencia o se puede cambiar de proveedor cuando quieras?
- ¿Recibes algún informe de lo que se ha hecho?
Un proveedor serio responde a las cinco sin ponerse nervioso.
Señales de que el mantenimiento es caro o inútil
- Cobrarte por renovar el dominio con sobreprecio. El dominio y el hosting tienen un coste de mercado: en la factura deberían aparecer a precio de coste, con margen transparente, no escondidos.
- Facturar por horas por cualquier cambio trivial. Cambiar un teléfono no puede ser media hora de facturación: es la parte de mantenimiento.
- No hacer nada y cobrar. Si en un año no ha habido ni una actualización ni un informe, ¿qué estás pagando?
- No dejarte acceso a nada. Tu web es tuya: dominio, correo y panel de edición. Si el día que te cambias de proveedor no puedes recuperar nada, algo está mal.
¿Y si tu web tiene años y nunca la has tocado?
La típica web hecha en 2016 con el texto "actualizado: 2019" en la portada. Los ojos de Google y de tus clientes lo notan. Esas webs no solo están desactualizadas: suelen ir lentas, no se ven bien en el móvil y a veces están fuera de Google sin que lo sepas.
Aquí no siempre hace falta pagar mantenimiento: a veces lo rentable es migrar de una web antigua a una web moderna y, a partir de ahí, sí, mantenerla. Casi siempre sale más barato que vivir años con una web que no trae clientes.
Cómo elegir quién se encarga
- El mismo estudio que te hizo la web suele ser lo más cómodo: ya conoce tu proyecto.
- Pide el detalle por escrito, con los puntos de la lista de arriba.
- Valora que el proveedor también aporte: una revisión de cómo apareces en Google cada pocos meses vale lo que cuesta el plan, como vimos en cuánto cuesta una página web para un negocio y en la importancia de tener bien configurada tu ficha de negocio.
La recomendación honesta
El mantenimiento no es un gasto: es la póliza que evita que tu web se rompa, se quede anticuada o desaparezca de Google en el peor momento. Para un negocio local, tener una web viva y bien cuidada es lo que separa a los que reciben llamadas de los que solo la tienen "de adorno".
En pedroaren.com las webs se entregan con el soporte posterior incluido, y si tu web ya existe, también te explican el coste real del mantenimiento antes de que firmes nada. Si quieres saber el número exacto para tu caso, puedes solicitar una propuesta de diseño gratuita sin compromiso y preguntar por el plan de mantenimiento: te lo desglosarán por escrito antes de que pagues un euro.
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